Reseña de la Peregrinación Juvenil al Cubilete 2015

Fecha: 20 febrero 2015 Por:Marketing Institucional


Del 30 de enero al 1° de febrero se llevó a cabo la XXXII Peregrinación Juvenil Nacional al monumento de Cristo Rey, ubicado en la montaña  del municipio de Silao, Guanajuato. Dicha peregrinación tuvo como lema esta ocasión “JUSTICIA Y PAZ EN MÉXICO, COMPROMISO Y EXIGENCIA DE LA JUVENTUD”, lema ad hoc dadas las circunstancias que permean en gran parte de nuestro país.

La diócesis de Veracruz participó una vez más, y nuestra Universidad tuvo también presencia en dicho acontecimiento. Desde el primer momento en que nos congregamos en la Parroquia de San José Obrero, el párroco en la Eucaristía de envío enfatizaba que el peregrinar de los católicos ha de ser constante en la búsqueda de la Verdad, Cristo Jesús, y que a semejanza de una escalada hacia el monumento de Cristo Rey, todos los fieles tenemos que buscar una ascensión en la vida espiritual y buscar que Cristo reine en nuestra vida.
Durante el viaje pudo sentirse demasiada alegría,  con la expectativa de tener un grato encuentro  en el monumento a Cristo Rey, donde ya muchos jóvenes de diferentes partes del país, se tenían que congregar.

Después de una larga trayectoria, habiendo “pasado” por los estados de Tlaxcala y Querétaro, para hacer respectivas escalas, para estirar los músculos y cargar energía, llegamos al sitio propuesto. Era la madrugada del sábado y los ánimos, como la fe, estaban más que carburados para emprender la caminata hacia el monumento.

Entre cánticos de los peregrinos, provenientes de varios lugares, entre oraciones, plegarias y porras ofrecidas a Cristo Rey, hubo una primera escala en el cerro donde el nuncio apostólico Christophe Pierre presidió la Eucaristía e invitaba en su homilía a hacer germinar la semilla del amor al prójimo, y a arrancar la semilla del odio que puede llegar a crecer en el hombre, pues esta es quien genera la falta de paz en el corazón, y por ende genera todo lo opuesto a la justicia y la paz en el ámbito social.

Tras un momento de reflexión y terminada la Eucaristía, emprendimos la caminata con un clima agradable, con batucada que amenizaba y alentaba a los peregrinos a avanzar, en medio de porras, cantos y gritos como “ya mero llegamos” o el “ya falta poco”. Paulatinamente íbamos acercándonos a la capilla encumbrada. Ver a diversidad de peregrinos, hermanados con la misma fe, conectados en la misma piedad, y ávidos de estar a los pies del monumento a Cristo Rey, pareciera que el cansancio no era rival para impedir nuestro cometido.

Habiendo llegado a la capilla y con el gozo de participar de dicho momento, pidiendo por la Iglesia universal, por las intenciones de quienes incluso no llegaron hasta la cima, ofrecimos al Señor todo lo que la fe y la caridad dictaran en ese preciso momento. Más tarde, degustamos de unos ricos antojitos para recargar energía y nos dirigimos hacia la ciudad de Guanajuato, sólo por un momento, para visitar y conocer tan memorable lugar. 

De regreso a Veracruz, ya en la madrugada del domingo, después de haber disfrutado tan bellos momentos, compartíamos e intercambiábamos impresiones de la peregrinación.
Como creyente, educador y cooperador de la verdad, sólo pido a Dios que se siga cultivando la Fe en todos los jóvenes que participaron en la peregrinación, y que cada vez haya más jóvenes que compartan y busquen a Cristo como el Rey de la historia, como la Verdad suprema, como el que guía nuestros pasos por el camino de la paz y la justicia.

Por: Alberto Domínguez Scott
Catedrático de Pastoral, UCC

Fotos: Pastoral


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