Mi experiencia de movilidad en UNIVA Guadalajara: Edwin Alejandro García Argüelles

Fecha: 16 enero 2016 Por:Relaciones Interuniversitarias


“Necesaria”: esa es la palabra con la que describiré mi programa de movilidad. Fue algo necesario para mí, para darme cuenta de que yo solo soy capaz de hacer muchas cosas, y que éstas pueden ser reconocidas por la gente que aprecio.

Al elegir a la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA) campus Guadalajara como institución para mi intercambio, estuve viviendo en la ciudad homónima desde el 21 de agosto hasta el 16 de diciembre. Había incertidumbre y miedo: vivir más de un mes fuera de casa y del confort era algo totalmente nuevo para mí; conocer nuevas personas y tener la posibilidad de un rotundo rechazo estaba presente en mi cabeza; incluso el hecho de fracasar no cumpliendo las expectativas giraba en mis pensamientos en cada momento. Gracias a Dios, al optimismo y a mi diario esfuerzo, el resultado fue todo lo contrario…

Desde el primer día fui muy bien recibido en la escuela, tanto por mis maestros como por mis nuevos compañeros. La atención hacia mí era a diario a través de su apoyo, enseñanzas, hasta en el mismo ocio y diversión.

Por parte de las personas de intercambio, estoy totalmente seguro que no las olvidaré para nada: conocí gente de otros países, incluso de otros continentes; comí cosas que nunca pensé que comería y me gustaron, viaje, visité, bailé –sí, bailé, incluso sabiendo que tengo dos pies izquierdos- y me divertí como no lo había hecho en mucho tiempo.

Las aventuras eran diarias y ocurrían por las cosas más cotidianas que uno se pueda imaginar. ¿Ejemplos? Llegué tarde en mi primer día de escuela porque 3 camiones no me hicieron la parada (iban extremadamente llenos); me perdí varias veces en la ciudad alrededor del cuatrimestre, y en la casa en la que viví se fue la luz… ¡en semana de finales! Fue estresante, por supuesto, pero ahora, estando en mi hogar, no se imaginan cuánto extraño esas banalidades, las cuales seguiré contando una y otra vez.

Creo que al final aproveché al 100% la UNIVA, una institución que merece ser mencionada y recomendada, pues sus métodos de enseñanza y actividades son coherentes y, al mismo tiempo, bastante interesantes y divertidas. Pero la verdadera evolución ocurrió dentro de mí.

Antes de llegar, me encontraba en un momento bastante reflexivo y melancólico, debido a decepciones y proyectos mal logrados; pero el hecho de vivir solo, independizarme y tener tiempo solo para mí fue determinante para acomodar mis prioridades y decir: “¡Basta! Es tiempo de hacer las cosas”. Ahora, después de un ansioso regreso, estoy listo para enfrentar todo lo que venga.

Gracias UCC y UNIVA, porque necesitaba este viaje. Ahora sé que soy capaz de muchas cosas, las cuales enfrentaré sin miedo alguno. Y por supuesto, gracias Guadalajara, por dejarme vivir contigo una de las etapas más hermosas que he pasado; te extraño mucho, pero pronto te visitaré con una gran sonrisa en mi cara…

Edwin Alexandro García Argüelles.

Alumno de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación.


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