Mi experiencia de movilidad: Mario Eduardo Luján Castro

Fecha: 13 enero 2016 Por:Relaciones Interuniversitarias


Es difícil darse cuenta del lugar en el que te encuentras después de haberlo deseado tanto desde hace mucho tiempo. Pero lo que es más difícil es adaptarte a un sitio que no conoces y hacerlo tuyo. Así me sentía al llegar a la Ciudad de México, tan grande y la cual me vio nacer, pero de la que no tengo recuerdos.

Decidí realizar mi intercambio en la Universidad Iberoamericana porque la UCC nos había llevado de excursión ahí; desde que di el primer paso en las instalaciones me enamoré y me prometí regresar algún día. Y así fue. La Oficina de Movilidad Estudiantil de la Ibero (como se le suele llamar), me trató a mí y a mis compañeros de intercambio de maravilla; fuimos poco más de doscientos alumnos de intercambio, lo que claramente enriqueció más la experiencia. 

Al principio le tenía mucho miedo a la ciudad, más por todo lo que me comentaban de ella que por otra cosa: que me iban a asaltar, secuestrar, ultrajar, etc. Sin embargo, tomé las riendas y agarré coraje para poder circular entre tanta gente. Ahora puedo decir que la ciudad se volvió mi amiga, aunque para esto haya primero tenido que perderme varias veces, soportar horas de tráfico y asustarme por las alertas sísmicas cada mes. En cuanto a experiencias, me sobran las palabras y las historias para contar. El simple hecho de conocer e interactuar con personas de más de treinta países del mundo te hace cambiar la manera en que ves las cosas. Entre mis mejores amigos se encontraba una chica noruega, su nombre es Karoline, y tan fuerte es nuestra amistad ahora que ha decidido venir a mi fiesta de graduación el próximo año.

Otra de las cosas que me llevo de esta estancia son los viajes. Tuve la oportunidad de conocer siete estados de la República Mexicana (más el D.F.), a los que jamás había ido antes. Pude darme cuenta de lo diverso que es mi país, de la gente hermosa que habita en él, de los pueblos mágicos y patrimonios culturales y de lo extenso y multicultural que es.

Académicamente, la Ibero tiene un muy buen nivel y no por nada es de las mejores universidades de todo el país. Pude establecer buenas relaciones con mis maestros y alumnos Ibero y el personal de la escuela tiene un excelente código de ética que convierte tu estancia en una experiencia enriquecedora y amena. Soy un chico afortunado por haberme atrevido a vivir esta experiencia, pero de eso se trata, de arriesgarse porque no sabes las buenas cosas que te puedes encontrar en el camino. Ahora sé que tengo casa en más de quince países, que tengo a mi mejor amiga esperándome en Noruega, que si quiero volver por trabajo a la Ciudad de México tengo quien me contrate, y lo más importante: ahora sé que esta experiencia me ha hecho un mejor ser humano.

 

Eddie Luján.

Alumno de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación , 8º semestre.

 Movilidad a la Universidad Iberoamericana en el Distrito Federal.


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