Se realiza mesa de diálogo y reflexión sobre el fandango veracruzano

Fecha: 5 diciembre 2019 Por:Extensión Universitaria


Como parte de las actividades del 7o Foro de Son Jarocho realizado en la Universidad Cristóbal Colón  se invitó a un grupo de fandangueros a una mesa de diálogo y reflexión sobre los fandangos actuales en el Puerto de Veracruz. Los músicos que fueron invitados son algunos cuya participación en los fandangos locales abona a favor del son que se toca canta y baila en torno a la tarima sonora.

El objetivo de esta actividad era generar una reflexión colectiva en torno a la manera como se ejecutan los sones en la actualidad y explorar qué se puede hacer para mejorar los fandangos, que la ejecución de los sones sea cada vez más óptima; en la música el progreso en la ejecución es siempre un camino infinito. 

El fandango es una fiesta, en la que la principal convivencia se lleva a cabo en verso, cantando, o bailando los ritmos sobre la tarima, ritmos ancestrales que nos dicen mucho aunque no podamos traducir su significado a palabras. Las jaranas dialogan entre ellas, las melodías punteadas en las guitarras de son nos arrebatan a todos un sentimiento, una emoción.

Los jóvenes músicos invitados participaron con disposición a reflexionar y en el público se reunieron otros fandangueros con ánimo de escuchar. Uno de los ejercicios de mayor aprendizaje que ocurre en el fandango es el de escuchar, pues todos los códigos que determinan las normas del fandango giran en torno al criterio de los participantes sobre cómo “debe” o “puede” sonar lo que hacen.

Se realizaron preguntas concretas y en las respuestas se vio la apreciación de cada uno, una mirada crítica que busca mejorar, reflexionar, compartir. Los participantes fueron: Alfredo Román Pena, Ariff Avendaño, Jhosmar Zamudio, Jorge Armando Galó Romero, Minerva “Pady Jackson”. Todos coincidieron en que es necesario innovar en la versada, cantar versos pertinentes al momento, versos que no todos se conocen y por supuesto seguir cantando los versos propios de la tradición, de memoria, heredados de la tradición oral y además, buscar siempre comprenderlos, y aprender a través de ellos algo sobre la historia del Sotavento Veracruzano.  También se observó que es importante que no se repitan versos y agregar al repertorio  nuevos,  con un sentido actualizado al contexto que vivimos.

Jorge Armando Galó Romero fue uno de los participantes que aportó reflexiones interesantes sobre los fandangos actuales en el Puerto de Veracruz, por un lado señalando que la influencia de Los Tuxtlas ha cobrado fuerza, a diferencia de hace un par de décadas que imperaba el estilo de la Cuenca (Tlacotalpan, Cosamaloapan, Amatitlán, etc). También señaló que en los fandangos actuales nos encontramos personas de muy distintas latitudes, historias, herencias y tradiciones; esta es otra característica de los fandangos de Veracruz.  Entre otras reflexiones también agregó que cuando en un grupo o en un taller se hacen arreglos de música son para presentar en un escenario, en un ensayo del grupo o en un evento particular del grupo y en cambio en el fandango hay que aprender a tocar para el fandango en sí, no confundir los dos entornos o los dos registros. También agregó que si un grupo es invitado a tocar, todos los de un lugar debieran y pudieran integrarse con ese grupo a tocar de esa manera, a su estilo o el estilo de la región, municipio o pueblo del que proviene.

Ariff Avendaño, señaló también varios temas interesantes entre los que resaltan que el fandango es para convivir, para hacer comunidad y para la diversión, pero ello no quita que se cuide y se procure siempre la sensibilidad musical, buscar siempre mejorar y afinar mejor, dedicarse de lleno al instrumento, dedicarle tiempo, entregarse a él, para entonces tocar bien y cada vez mejor. También pidió que durante los sones no hubiera interrupciones para platicar o afinar, que se respete el son, al terminar cada son es el momento de pedir ayuda en la afinación del instrumento.

Minerva “Padi Jackson” aportó también reflexiones interesantes a la mesa, entre otras, señalar cómo ha cambiado el papel de las mujeres en el fandango, ahora hay muchas jaraneras, cantadoras y bailadoras. Y enfatizó que ser fandanguero es ser como camaleón, poderse integrar al estilo de tocar de diversos músicos, integrarse a como se toca en ese momento en ese lugar, no aferrarse a cómo toca uno en su taller o como toca uno porque así le enseñaron, sino integrarse, eso hace un buen jaranero.

Jhosmar Zamudio señaló que falta poner más atención a lo que cantan los versadores, y también aportó algo interesante en cuanto a la colocación y organización de los instrumentos, proponiendo que pegados a la tarima estarían guitarras de son o requintos y versadores, en segunda y terceras filas detrás de ellos pudieran estar leoneros y jaranas. Cierto que podría funcionar y puesto que hay cambios en los lugares y posiciones alrededor de la tarima, es pertinente reflexionar cuál sería la lógica de los lugares.

Por último Alfredo Román Pena subrayó que los fandangos no son un espacio para competir sino para convivir y también que se trata de un espacio al que hay que ir bien vestido, al gusto, pero con cierta dedicación a que todos luzcan. También agregó que no es necesario tomar pues la diversión está dada por la música, la poesía, el baile y si acaso se toman bebidas alcohólicas deberá de ser manera mesurada.

La fiesta de tarima veracruzana o fandango jarocho es un legado ancestral con un valor simbólico y patrimonial que puede ser adquirido por todos, requiere tiempo y dedicación, pues volverse portador de este saber ancestral y tradicional implica cultivar un arte, lo cual es una bella tarea que puede tomar la vida entera, en un camino infinito al gusto de cultivarse en la música, la poesía, el baile, el canto.

 

Jessica Gottfried Hesketh

Responsable del taller de son jarocho

Difusión Cultural

Dirección General de Formación Integral

Diciembre  de 2019

 

 

 


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