Alumnos de movilidad estudiantil conocen el Centro Social Calasanz

Fecha: 14 agosto 2019 Por:Extensión Universitaria


Antes de iniciar el ciclo escolar, a nuestros alumnos de otros países y del propio México que están con nosotros como parte del programa de movilidad estudiantil, se les dio a conocer las diversas actividades que oferta la Dirección General de Formación Integral incluyendo el Voluntariado UCC en el Centro Social Calasanz. Compartimos parte de la experiencia que vivieron.

Karla Gabriela Cruz Pérez

Oaxaca, Oaxaca

Sin duda hay que reconocer la labor que se realiza en el Centro Social, son pocos los lugares que realmente están interesados en ayudar a personas que se encuentran con un bajo nivel económico, las actividades que se realizan en este lugar, sin duda cambiarán la vida educativa de los niños que asisten, ya que es un lugar donde se sienten seguros, con ganas de aprender y felices, me da gusto formar parte de  una institución que se preocupe por el bienestar de las personas que más lo necesiten y que transformen la vida de muchas personas.”

Luis Emmanuel Delgado Jacinto

Pachuca, Hidalgo

"El ayudar al prójimo siempre ha sido una labor muy importante que además da una gran satisfacción personal. Las actividades que realiza la UCC en el Centro Social Calasanz, es de suma importancia y de gran ayuda para las personas más necesitadas que acuden al mismo. Es ahí donde los niños se olvidan de todos los problemas de casa y son felices. Estoy muy orgulloso de la oportunidad que me han brindado de formar parte de esta gran institución."

 

Ángela María Lara Picón

Colombia

“Visitar el Centro Social Calasanz para mí fue una experiencia de gran impacto y apertura al mundo. Muy pocas veces en mi país tuve la oportunidad de conocer lugares como el mencionado, con tan profundo acercamiento a las instalaciones, a sus trabajadores y a todo el accionar social que allí se imparte. Pienso que deben preservarse este tipo de lugares, no solo porque son de gran importancia para las comunidades de escasos recursos económicos, sino que también son una significativa manifestación de los derechos humanos puesto que los niños y personas que allí llegan reciben una atención que no pueden encontrar en otro lugar pero que como todo ser humano necesitan. Adicionalmente, considero relevante destacar el papel social que el centro cumple, pues no es un albergue de personas sino son instalaciones acogedoras con una misión y visión en el marco del servicio a la comunidad y con el objetivo preciso de ayudar a las personas de poblaciones vulnerables a entrar en un contexto diferente en el que los pueden atender, orientar, educar y que se distingue considerablemente al lugar que en su cotidianidad dichas personas habitan.”

 

Finn Fromberg

Alemania

“La primera cosa que yo retengo en la memoria era el camino al Centro Social Calasanz. Se puede ver cómo las casas estaban mal construidas, ni la calle era asfaltada. Desde afuera del centro se puede oír el ruido de los niños, y cuando estábamos entrando vi un grupo de cerca de 50 niños comiendo. La entrada del centro es una gran sala que ofrece suficiente espacio para los niños, pero también resuena mucho, así que es difícil hablar. Cuidando a los niños están varios voluntarios de la UCC y la iglesia. Después de presentarnos, los estudiantes de movilidad dimos una presentación sobre el tema ¿De dónde vengo? Mientras les comentaba noté que la mayoría no estaban atentos. Una de los otros estudiantes me dijo que concentrarse es difícil para ellos debido al lugar en el que están creciendo. Por otro lado, después de las presentaciones los niños nos estaban asaltando con preguntas de todos tipos. Hay una pregunta que recuerdo en especial. Uno de los niños me preguntó cuánto cuesta un Ferrari. Yo contesté por razón de facilidad que cuesta 100,000 euros que son 20 millones de pesos. En menos de un segundo otro niño me dijo que entonces un euro son veinte pesos. Eso me enseñó que hay niños muy inteligentes en el centro y que sería irresponsable dejarlos libres a su suerte. La visita continuó a las salas de clase, una capilla y una sala para un doctor que también es estudiante de la UCC. Cuando regresamos a la UCC los niños estaban jugando un juego desconocido para mí. A mí me parecían muy felices. Al final puedo decir que pienso que una institución como el Centro Social Calasanz es muy importante para enseñar educación, valores y reglas básicas a los niños que por otro parte no reciben esa educación de sus padres”

 

Juan Luis Aguilera De Santos

España

El Centro Social Calasanz, en mi opinión, realiza una de las tareas más importantes que se pueden hacer con los niños más desfavorecidos, la cual es en primer lugar ayudarles a que puedan estudiar y darles los materiales necesarios para esto, y en segundo lugar permitirles al fin y al cabo “ser niños”, poder jugar y relacionarse con otros y otras de su misma edad en un lugar en el que se sientan libres de ser como son.

La labor realizada en este centro es muy importante para esos niños, ya que como nos explicaron, estos son chicos con pocos recursos de no ser por este centro quizá no fueran capaces de encontrar un buen camino en su vida.

Para concluir me gustaría decir que las personas que trabajan en el Centro Social  Calasanz merecen tanto respeto como admiración ya que el trabajo que realizan no es nada fácil y realmente sentí cuando estuve allí que les gusta lo que hacen y por eso es que el centro realiza una labor tan buena.”

 

Fotografías de Fernando Morales Gallardo, 5o. semestre de la Licenciatura en Administración de Dirección de Empresas

 

Coordinación de Desarrollo Social

Dirección General de Formación Integral

Relaciones Interuniversitarias

Agosto  de 2019

 


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