Alumnos del taller “El ambiente y yo” visitan Isla de Sacrificios

Fecha: 12 abril 2019 Por:Extensión Universitaria


He participado dos semestres consecutivos en el taller “El ambiente y yo”, cada ecosistema me ha impresionado y me ha permitido cambiar de actitud con relación a la conservación y cuidado del medio ambiente. Sin embargo, visitar la Isla de Sacrificios ha representado una experiencia inolvidable porque he crecido con ella y la he visto como un signo de identidad en mi ciudad.

La famosa Isla de Sacrificios es también conocida como “Isla del faro” y su único acceso es a través de lanchas con previa autorización de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, organismo que te asigna un guía para el recorrido interpretativo, con fines educativos y de sensibilizar a los ciudadanos a cuidarlo, preservarlo, porque tiene gran importancia para la vida marítima y marina.

De entrada, te percatas que el agua es muy clara y la arena muy blanca, esta blancura se debe al proceso que van dejando los corales que ahí se encuentran ya que esta isla forma parte del Parque Marino Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano.

Nuestro guía nos explicó que no se permite el acceso desde el año de 1982, está resguardada por la Secretaria de Marina, pero también por instancias como el Acuario de Veracruz, porque ahí hay un campamento tortuguero y diversas especies marinas; la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, por el faro que ahí se encuentra y con su potente iluminación sirve de guía para las embarcaciones; el Instituto Nacional de Antropología e Historia por todos los vestigios históricos que se han encontrado y que forman parte de nuestra historia.

A todos nos intrigaba saber por qué “sacrificios”, al respeto nos explica el guía que son varios los antecedentes que el español Juan de Grijalva narraba en sus escritos cuando exploro el Golfo de México y descubrió esta isla.

Cuentan que, tras la llegada de los españoles, fue en esta isla donde se construyó un albergue en el que llevaban a los agonizantes de la guerra, luego, con una epidemia de influenza, eran apartados de los demás para que no contagiaran a nadie, siendo aquí donde morían.

También dicen que, durante la invasión francesa, miles de soldados de ese país fueron asesinados y enterrados en la isla. Como recuerdo de aquella batalla se edificó un monumento que dice: “A la mémorie des officiers marins et soldats francais inhumes dans l’ ile de sacrificios, 1838-1867"

Hay otras historias que están relacionadas con las primeras poblaciones, sin embargo, entiendo que la adopción de “sacrificios” se debe la cantidad de sacrificados, abandonados, olvidados que encontraron muerte en ese lugar.

Por nuestro tema ambiental, tuvimos la oportunidad de apreciar el agua cristalina, las especies que rondaban por ahí, como las toninas, muy parecidas a los delfines, así como flora propia e invasora que convergen dando un toque espectacular.

Está experiencia enriqueció mi función cómo ciudadana, ya que abrió mis parámetros en mi contexto social, el saber qué y cómo podemos aportar un granito de arena a nuestra comunidad es realmente gratificante.

Pamela Irán Martínez Rodríguez.

Alumna del 2º semestre de la licenciatura en Ciencias de la Educación

Coordinación de Desarrollo Social

Dirección General de Formación Integral

Abril  de 2019


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