Presentación del libro “El 68 y Tlatelolco”

Fecha: 25 febrero 2019 Por:Extensión Universitaria


Por: Alejandra Inclán

Les compartimos el texto que realizó Alejandra Inclán para la presentación del libro El 68 y Tlatelolco, de la autoría de Pío Domingo Rosales Sena, que fue presentado en las instalaciones de la Universidad Cristóbal Colón.

“Cuando oímos hablar del 68, no podemos evitar pensar en Tlatelolco. Dos de octubre no se olvida. Se recuerda. Se hacen marchas. Nos unimos a la indignación por medio de las redes sociales. Sin embargo, muchos de los mexicanos, al menos de la generación X a las actuales, ignoramos los motivos por los cuales sucedió la matanza.

Trillado es decir que no se enseña en las escuelas, se ocultó por tanto tiempo que olvidamos preguntar las causas políticas de este suceso.

¿Hay respuestas? Sí, las hay, por eso estamos aquí, en la presentación de este libro. El 68 y Tlatelolco. Y bueno, no sólo sabremos lo que sucedió previo a la matanza en México, sino lo que ocurrió en el mundo.

El mayo francés, la primavera de Praga, la ofensiva del Tet en Vietnam, el auge y fracaso de la revolución China, la huelga de Andes, la conferencia episcopal de Medellín, las protestas por Vietnam, el movimiento hippie y el festival de Woodstock, las redes de computadoras y la conquista de la Luna.

Estos escenarios suenan distópicos. A atmosferas de un thriller. Lo peor de todo es que no fue ficción. Lo descrito de manera escueta en estas menciones, ocurrió. Internacionalmente algo pasaba, el mundo que se conocía previo al 68 no era perfecto, se ajustaba a una distopía, por eso en muchos países hubo levantamientos, y en su mayoría iniciaban por gente joven que no estaba conforme.

Para no caer en la especulación diremos que la definición de distop´´ia, según la Real Academia de la Lengua Española es la siguiente: “representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana”.

Claro, el 68 es pasado, pero previo a éste, algo de características negativas ocurría y obligaba a todos a alinearse. ¿Qué era? Ese tema de exposición nos los desglosará el autor.

Las distopias no necesitan laberintos gigantes, ni facciones, tampoco shows de TV con jóvenes matándose. El 68 es la muestra de que han existido en el contexto real, y el entenderlas nos ayuda a descifrar en la que estamos viviendo, porque no se puede negar que con las redes sociales se están dando alineaciones con características negativas, donde la principal es la división en grupos, en los que cada quien afirma ser el poseedor de la verdad o acusa a los otros de hacer mal las cosas.

¿A dónde nos llevará lo que vivimos hoy? Las respuestas pueden estar en el pasado, en tener el conocimiento del por qué lucharon nuestros padres y abuelos. ¿Qué estuvo mal en el 68? ¿Qué cosas permanecieron así? ¿Cuáles mejoraron? ¿Algo mejoró?

El estudio del 68 siempre acarrea más preguntas. El tema parece inagotable y se presta debates necesarios, donde el análisis de hechos y las reflexiones nos hagan crecer más como individuos y así tener un mejor panorama no sólo del México en que nos desenvolvemos, sino en lo que sigue pasando en el mundo.

Y si lo dicho hasta ahora no ha despertado aún su curiosidad, enumeraré lo que en toda distopia hay en abundancia, sólo que en una real mueren los protagonistas y no los de apoyo como en las malas película o libros que tenemos del tema.

El Che Guevara muere en octubre del 67, el 68 no puede despegarse de sus antecedentes, por eso nombramos este hecho. Martin Luther King Jr es asesinado en abril del 68. Robert Francis "Bobby" Kennedy es asesinado el 6 de julio del 68. Los estudiantes en la plaza de Tlatelolco, aunque no se conocen todos los nombres, también fueron protagonistas anónimos de esa búsqueda de romper los esquemas de alineamientos de los gobiernos.

Estas son algunas de las reflexiones a las que llegué luego de leer el libro de Pío Domingo Rosales Sena. Él, sin ser sociólogo hace un análisis detallado en varios ensayos, sobre ese año tan lejano y cercano, pues fue el preámbulo para que la gente despertara y cuestionara a las esferas del poder. Incluso con ello, siguen ocurriendo hechos lamentables y sin respuestas como Acteal y Ayotzinapa. Además de numerosas desapariciones forzadas que ocurren no sólo por el crimen organizado, sino por miembros de lo que llamamos “fuerzas de seguridad”.

El 68 y Tlatelolco no sólo está compuesto de ensayos, hay hechos narrados apoyándose en el relato y la crónica, sin rebajar por ello su veracidad. Asimismo, se tienen poemas que nos describen con sentimientos el dolor y la impotencia que ocasionó levantar la voz y pedir un cambio. El manifestar nuestra falta de conformidad con un sistema no debería de ser motivo para llevarnos a la muerte.

Hoy tenemos el poder de la comunicación en nuestros ordenadores, en el celular, en las tablets. El defecto más grande de estas tecnologías está en el usuario. La manera en que las ocupamos determinará los efectos que obtengamos. Debemos saber expresar nuestras opiniones sin perder el respeto a quien no piensa como nosotros. No es gritando o insultando cómo se transmite una idea, sino explicando. Si existieron resultados positivos con los movimientos del 68 fue porque hubo unión y objetivos definidos por los cuales apostaron todo. En lugar de dividirnos, podemos buscar convergencias y sobre ello trazar el camino a una mejor sociedad. Y entre esos puntos no puede faltar informarnos. El 68 y Tlatelolco es un buen comienzo.

Agradecemos estas líneas a la también escritora Alejandra Inclán. 

 Febrero de 2019


Tags

 

PrÓximos Eventos

más eventos