Mi experiencia de servicio social como médico en el Centro Social Calasanz

Fecha: 7 septiembre 2018 Por:Extensión Universitaria


 

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Durante mi servicio social como pasante de la licenciatura en Médico Cirujano en el Centro Social Calasanz observé gran cantidad de personas con necesidad de atención médica y de medicamentos para sus múltiples patologías, y aunque esta institución se esfuerza por atenderlas, el medicamento es insuficiente.

Mi principal función fue brindar consulta a aquella población que no cuenta con seguro médico o que no dispone de recursos económicos para desplazarse a su centro de atención y recibir el servicio.

En cada consulta se enfatizó acerca del riesgo que conlleva la automedicación, asimismo, se manejó de manera integral a los pacientes con diabetes mellitus en incluyendo a los miembros de la familia, orientándolos sobre una alimentación adecuada con  base en el “plato del buen comer” de la Asociación Americana de Diabetes, para lograr un mejor control en sus cifras de glucosa, evitando llegar a consecuencias como el tan temido pie diabético y las amputaciones; la necesidad de diálisis, la pérdida de visión o de audición.  Toda esta información se las acompañaba de un pequeño esquema ilustrativo que los ayudara en su decisión de consumo de alimentos día a día.

Una de las actividades que todo pasante en servicio social debe tener en cuenta es la caducidad de los medicamentos con los que cuenta, y en el Centro Social Calasanz afortunadamente llegan donaciones, sólo que la gran mayoría vienen caducadas y esto no debería pasar, por ello, el medicamento es insuficiente. Pienso que nos falta trabajar acerca de la cultura de la donación, pues en este caso lo que se está donando puede atentar contra la integridad física de las personas.

Con el paso de los días se observaron diversas situaciones sociales que realmente me llegaron como un duro golpe de la realidad en la que se envuelven estas personas, y es que, en gran parte se ha vuelto una colonia del olvido, y no me refiero al tema socio-político; me refiero a la indiferencia que algunas familias muestran ante ciertos personajes con los que me he topado, los ancianos. Esta población “olvidada” no borra esa sonrisa en sus caras a pesar de que viven solos y comen cada tres días cuando logran conseguir el suficiente dinero para comprar algo.

Los olvidados ancianos, muchos de ellos analfabetas, deprimidos pero guerreros de vida que esperan el desenlace fatal de sus días. Madres solteras con maltrato familiar resignadas a su tragedia. Hombres jóvenes enfermos imposibilitados para trabajar y niños quienes algunas veces son víctimas de los sucesos, son otro ejemplo de realidades que se pueden observar en la colonia de Los Predios.

Claro, no todo es malo, también hay personas de la colonia que preocupadas por los demás se muestran activos para ayudar a quienes los requieren. Sin embargo aún nos hacen falta muchas manos que logren causar un impacto social de tal magnitud que permita cambiar la trayectoria de su futuro.

Estoy consciente de que las buena acciones toman su tiempo, vengo de una universidad preocupada porque los alumnos se sensibilicen ante estos hechos y contribuyan a transformar positivamente la vida de estas personas. Por eso, no dudo que haya más compañeros de otras licenciaturas que se sumen a este proyecto y alentar a la población para que tome decisiones que contribuyan a su desarrollo integral.

Silverio Netzahualcoyotl Mata

Médico Pasante de Servicio Social en el Centro Social Calasanz

Coordinación de Desarrollo Social

Dirección General de Formación Integral

Septiembre de 2018

 


 


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