Alumnos de Sistemas Computacionales de la UCC se solidarizan con el Centro Social Calasanz

Fecha: 24 octubre 2017 Por:Extensión Universitaria


El pasado 13 de octubre del año en curso, el grupo de 5º. semestre de la Licenciatura en Ingeniería en Sistemas Computacionales realizamos una visita al Centro Social Calasanz, llevando cajas de leche que recaudamos cooperando todos, como parte de una actividad de la materia "Ética y profesión", impartida por la Mtra. María del Carmen Aguirre Torres.

La primera impresión que tuve al llegar fue el de un grupo de niños relativamente pequeños haciendo sus tareas, e incluso me pareció ver, que algunos estaban tomando el desayuno. Así que para no interrumpir con sus actividades nos dieron un recorrido para conocer las instalaciones del Centro, mostrándonos una realidad distinta a la que estamos acostumbrados. La primera zona que vimos fue el área de cómputo, que, a pesar de no ser equipos muy modernos, funcionan bastamente y con suficiencia para cubrir las necesidades de quienes hacen uso de ellas. El siguiente espacio a visitar fue el salón donde los niños toman clases y posterior a eso el área de costura –exclusivo para las madres- cuyo principal objetivo es la autosuficiencia en la elaboración de los uniformes escolares de sus hijos. Pensando que tal vez, incluso pueden ocupar el conocimiento adquirido ahí como una forma de sustento dedicándose a realizar trabajos de costura.

El Centro Social Calasanz es un lugar amplio que cuenta con una buena higiene en sus instalaciones, necesaria para el correcto desarrollo de los menores que asisten ahí y de sus madres, procurando así su salud. Una particularidad que noté es que se preocupan por instruir a los padres con pláticas de interés colectivo, enseñándoles cómo vivir una vida más digna y saludable tanto física y mentalmente, establecer los lazos adecuados con sus familiares y generar conciencia para enfrentar las eventualidades del día a día.

Después del recorrido, mis compañeros y yo nos dispusimos a realizar actividades de convivencia con los niños, los dividimos en dos grupos –niñas y niños- y comenzamos a jugar. Pasamos un rato grato con ellos y durante ese tiempo pude observar también sus comportamientos. Noté que algunos niños eran ligeramente agresivos, tenían actitudes toscas innecesarias para un infante pero que son resultado de supervivencia en el medio precario en el que viven; también observé con satisfacción las ganas de salir adelante de otros grupo de pequeños y, por último, otros tantos apáticos a la situación que estaban viviendo. Cada niño a pesar de su corta edad parecía tener un temperamento ya formado y una elección de cómo ver el presente, porque, aunque todos realizaban la misma actividad, cada uno decidía enfrentarlo con una visión distinta.

El aprendizaje que me dejó el Centro Social Calasanz es que la labor de educar a personas de escasos recursos es noble pero difícil, se necesita paciencia, empatía y entendimiento de la situación que viven para poder ayudarlas a mejorar su calidad de vida. Me enseñaron que la autosuficiencia es la forma de trabajo y virtud rectora de ese centro a través del cual guían a quienes asisten a salir adelante.

 

Oscar Antonio González Ake

Estudiante de 5º semestre dela Licenciatura en Sistemas Computacionales

Coordinación de Desarrollo Social

Octubre de 2017

 


Tags

 

PrÓximos Eventos

más eventos