Canonización de Faustino Míguez, Sch. P.

Fecha: 15 octubre 2017 Por:Edmundo Gómez Martínez


"Como escolapio, soy del pueblo y para el pueblo"

(San Faustino Míguez)

¡GLORIA!!

Este es el canto que brota del corazón de todos cuantos formamos parte de la Familia Calasancia, en el día de la canonización del P. Faustino Míguez, escolapio y fundador.

Su vida, sencilla y entregada; su fidelidad vocacional; su audacia en la misión; su confianza profunda en el amor de Dios; en definitiva, su santidad, son motivo para todos nosotros, y desde hoy para toda la Iglesia, de una profunda y sincera acción de gracias a Dios.

San Faustino vivió, como escolapio, para dar gloria a Dios entregando toda su vida a la misión de ser educador, padre y testigo de Cristo entre los niños, las niñas y los jóvenes. Supo responder a las inspiraciones del Espíritu poniendo lo mejor de sí mismo para que surgiera en la Iglesia una nueva rama de la Familia Calasancia. Y supo vivir y morir como escolapio.

La Orden de las Escuelas Pías, el Instituto Calasancio de las Hijas de la Divina Pastora, toda la Familia Calasancia, las Fraternidades Escolapias, todas las personas que viven su fe en el seno de nuestra Familia y cuantos colaboran en nuestra Misión, y sobre todo los niños y jóvenes a los que nos dedicamos, nos unimos a Su Santidad el Papa Francisco en esta bendita mañana del domingo 15 de octubre de 2017, Año Jubilar Calasancio y decimos, con San Faustino Míguez, fiel hijo de Calasanz, GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES QUE DIOS AMA.

Muchas felicidades a todos.

La Congregación General de las Escuelas Pías

Este domingo 15 de octubre tuvo lugar durante la Santa Misa en la Plaza de San Pedro, la ceremonia de canonización del padre escolapio Faustino Míguez  (1831-1925). Anteriormente, el 25 de octubre de 1998, había sido beatificado por Juan Pablo II. El legado del nuevo santo escolapio gallego Faustino Míguez, incluye la fundación del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora, congregación religiosa femenina, dedicada a evangelizar desde la educación a niños y jóvenes, así como la promoción de la figura femenina, durante un siglo XIX particularmente difícil para la defensa de los derechos de las mujeres a las que consideraba heroínas, alma de la familia y la sociedad.

De acuerdo a la superiora general de las Hermanas Calasancias, Sacramento Calderón,  Míguez fue “"un feminista, en el buen sentido del término, porque luchó para que la mujer tuviera el papel que le corresponde en la sociedad. Le restituyó la dignidad que no se le daba en esos momentos. Luchó por la mujer, lo que era toda una conquista".

Mujeres, niños y enfermos fueron objeto de su atención ya que, en propias palabras del P. Míguez,  había que "renovar la sociedad desde su misma base y hacer la felicidad humana mediante una educación sincera.”

La chilena Verónica Storberg, quien obtuvo  del nuevo santo el milagro de salvarse de la muerte mientras se desangraba al dar a luz a su cuarto hijo, entrando en coma, intervino en la ceremonia de canonización llevando en sus manos las ofrendas.

Además de la pedagogía y la obra social, le interesaron vivamente la ciencia y la botánica en particular.

Junto a él fueron declarados santos otros 34 beatos, entre ellos los Niños Mártires de Tlaxcala, quienes entre 1527 y 1529 sufrieron martirio en México; 30 brasileños mártires en 1645,  los sacerdotes Andrés de Soveral y Ambrosio Francisco Ferro, el laico Mateo Moreira y 27 compañeros suyos;  así como el capuchino italiano y predicador Ángel de Acri (1669-1739).

Durante el acto, el Papa Francisco invitó a seguir el ejemplo del Santo Faustino Míguez y los restantes beatos canonizados, para que como cristianos seamos capaces de vivir una historia de amor con Dios:  “Los santos hoy canonizados nos señalan este camino. Ellos no han dicho ‘sí’ al amor con palabras por un poco de tiempo, sino con la vida y hasta el final… su vestido cotidiano ha sido el amor de Jesús, ese amor de locura con que nos ha amado hasta el extremo, que ha dado su perdón y sus vestiduras a quien lo estaba crucificando”

Para la Universidad Cristóbal Colón y la comunidad de padres escolapios en Veracruz, México, ha sido motivo de gran alegría la canonización de uno de los sacerdotes más significativos de la Orden de las Escuelas Pías.

Mtro. Edmundo Gómez Martínez

Comunicación Institucional e Imagen

Octubre de 2017

 

 

 

 


 

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