Compartiendo mi vida universitaria y profesional

Fecha: 19 mayo 2017 Por:Extensión Universitaria


“El líder cristiano tiene su recompensa en la satisfacción interior,

la cual tiene como fuente principal la conciencia de haber aportado algo en la vida”

Soy Mafer Valenzuela, egresada de la licenciatura en Administración en la Universidad Cristóbal Colón. El pasado miércoles 17 de mayo compartí con alumnos de 2º semestre de la UCC Business School mi experiencia vocacional, universitaria y profesional; experiencia que sin duda me motivó al preparar la charla de mi testimonio de vida y mis experiencias, mismas que pueden ayudar a más chicos.

Al realizar esta actividad pude reflexionar y darme cuenta  de que Dios ha acompañado mi caminar; me ha puesto en los lugares indicados, con personas de hermosos corazones, en el momento correcto; sin duda ha sido un camino de muchas bendiciones.

Desde muy pequeña tenía conciencia del sentido de mi vida; quería trascender y dejar una huella positiva en el mundo, hacer la diferencia; me dedique al servicio de los jóvenes desde los 13 años en un grupo llamado Movimiento Familiar Cristiano (MFC), donde los últimos 3 años de mi apostolado tuve el cargo de coordinadora nacional juvenil, trabajando con más de 17,000 jóvenes de todo el país. En la universidad, por mi formación de casa, pude compartir mi fe dentro de la UCC y con mis amigos. Una de las actividades más significativas fue el TALUC (Taller de Líderes Universitarios Calasancios), soy la 7° generación; es una vivencia que marcó mi vida, un parte aguas donde me dieron las bases para un liderazgo universitario. A través de las dinámicas comprendí que la vida tiene pruebas, pero siempre a tu alrededor hay personas que te acompañan dándote una mano, cargándote cuando sientes desfallecer,  motivándote y esperándote del otro lado para festejar contigo tus logros. Sin duda así es la vida: mi padre tiene un mes de haber fallecido y ha sido la prueba más dolorosa en mi vida, sólo Dios me ha dado la fortaleza con la que hoy enfrento mi nueva realidad, con la confianza de  que los tiempos de Dios son perfectos.

Mi vida universitaria si la tuviera que describir en una palabra podría decir que fue “fantástica”. Disfruté cada momento de ella, desde el inicio cuando conocí a mis nuevos compañeros de clase, que después serían mis mejores amigos; las clases, algunas interesantes y divertidas, otras aburridas y muy teóricas, pero todo, ahora lo entiendo, era formativo, encontrando sentido de estudiar los principios de la administración y los artículos de la ley laboral. Los planes de estudios están tan bien diseñados, que implican conocimientos y habilidades que tarde o temprano empleas en tu vida profesional. A mis maestros les debo mucho de lo que soy ahora; puedo decir que la UCC es de excelencia académica por sus docentes, siendo personas con calidad moral y empáticas, que además de saber transmitir conocimientos, también se preocupan por sus alumnos y sus necesidades personales.

Las actividades que viví durante los cuatro años de la licenciatura fueron de grandes enseñanzas, los viajes de estudio, las visitas a empresas, las charlas con los maestros, las exposiciones de empresarios, los rallys y dinámicas que organizábamos en algunas materias, las competencias deportivas entre licenciaturas, las convivencias grupales, las jornadas de la licenciatura, sirvieron para desarrollar diversas competencias: trabajo en equipo y comunicación, por ejemplo.

Hace dos años egresé de la UCC y me enfrenté a un campo laboral muy competitivo, sin imaginarme cómo es la vida laboral. Mi primer obstáculo fue no tener el título, aunque estaba en trámite; sin embargo, era requisito indispensable. La edad también fue otra limitante al tener sólo 22 años y sin experiencia laboral, independientemente de las prácticas profesionales y el servicio social. Como todo egresado salgo con el sueño de encontrar un buen puesto en una buena empresa y me doy cuenta que no estoy totalmente preparada para cubrir un puesto, y debo empezar desde abajo: apliqué para una empresa familiar e inicié como auxiliar contable en el área de impuestos, fui promovida al departamento de auditorías y 6 meses después me asignaron el área de auditorías administrativas, donde me encargo de realizar programas de capacitación y reingeniería de procesos, entre otras cosas. En dos años he tenido un avance profesional significativo.

Actualmente curso el 5º cuatrimestre de la maestría en Administración de Negocios, así que sigo preparándome. Se puede hacer la diferencia, echándole las ganas se puede sobresalir, se puede aprovechar las oportunidades y ser capaz de lograr lo que se quiere.

Quiero seguir aprovechando cada momento y experiencia que se me presente; en un futuro pondré mi empresa de consultoría y apoyaré a las empresas con necesidades específicas del área administrativa. Mi camino profesional está en sus inicios y sé que Dios tiene preparadas grandes cosas para mí.

 

María Fernanda Valenzuela Fernández

Egresada de la licenciatura en Administración

Alumna de la maestría en Administración de Negocios

Mayo de 2017


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