Mis años en Calasanz: una experiencia para compartir

Fecha: 12 mayo 2017 Por:Extensión Universitaria


Quince años, se dice rápido pero es toda una vida. Más de la mitad de mis 28 años trabajando en la Universidad Cristóbal Colón. Desde la creación del Campus Calasanz, he vivido experiencias muy agradables y de crecimiento.

Recuerdo cuando la Lic. Jacqueline Crespo Ruiz, quien era directora general de Administración y Finanzas, me propuso ser parte de este gran proyecto. Yo era la secretaria de algunas direcciones del área económico–administrativa, precisamente el área que se trasladaría al nuevo campus. Desde el principio me entusiasmó la idea. Estrenar nuevas instalaciones, era como cambiarse de casa.

Cuando llegamos al campus no había muchos departamentos, apenas se estaban instalando Servicios Escolares, la caja y la librería. Empezamos a acomodarnos y para mí era una experiencia súper emotiva, todo era nuevo, era bonito. Todos teníamos grandes expectativas y el ambiente de trabajo, como siempre, era agradable y solidario.

El entorno natural creaba un ambiente que daba una sensación de paz y armonía. Pero también tenía sus desventajas. Como era un lugar que no se había habitado, nos encontramos con muchos animales de todo tipo, tarántulas, culebras, arañas, cangrejos, sapos, mapaches, pero supimos ambientarnos y poco a poco los fuimos ahuyentando hasta “apoderarnos” de su hábitat. Hoy sólo quedan gatos y, ocasionalmente, un perro extraviado.

Al principio el acceso era un poco complicado. La carretera era de terracería con dos carriles y cuando llovía se hacía mucho lodo y hoyos llenos de agua que hacían más tardía la llegada a nuestro lugar de trabajo. Y ni les digo cómo quedaban nuestros carros.

Los alumnos a los que les tocó concluir su carrera en este campus, resentían el cambio. Se les hacía muy lejos y el ambiente para ellos era demasiado tranquilo, muy solitario y sin mucha vida alrededor. Sin embargo, quienes iniciaron su licenciatura aquí, siempre han manifestado su agrado por el Campus Calasanz.

En estos quince años hemos tenido situaciones felices y adversas. En el 2010 nos tocó vivir el devastador huracán Karl, con el que se inundaron nuestras instalaciones. Sufrimos la pérdida de mobiliario, especialmente se vio dañado el Centro de Cómputo, que se encontraba ubicado en la planta baja junto a la Capilla. Vinieron a rescatarnos en plena tormenta y nos tuvimos que ir de refugiados al Campus Torrente. Ahí se reanudaron nuestras actividades mientras se limpiaba y se reacomodaban los departamentos dañados.

Con el paso de los años me ha tocado ver muchos cambios significativos, tanto en el entorno como en la propia institución. Se pavimentó la carretera a Medellín y se construyó el puente Bicentenario que han facilitado el acceso a la universidad, haciendo la llegada mucho más rápida. Poco a poco, las bodegas y terrenos baldíos dieron paso a centros comerciales, cafés, restaurantes y toda clase de vendimia callejera.  Excepto “Don Volo”, quien llegó con nosotros.

Pero los cambios más importantes no son evidentes a la vista. En estos 15 años la estructura ha tenido múltiples modificaciones, diferentes directivos e infinidad de profesores de gran prestigio que han sido el orgullo de nuestra institución. Muchos ya no están, ya sea por motivos personales o profesionales, algunos se jubilaron, otros ya no se encuentran entre nosotros. Pienso en el profesor Guzmán, que impartía matemáticas, formal, disciplinado, respetado y querido por todos. Los maestros Bedián, Neftalí, Zamudio, Ubieta, Berdón. Las maestras Dora Silvia, Andrea, Alicia, entre otros. Con cariño recordamos también a los que partieron como el Dr. Gregorio, el Ing. Peña, la Mtra. Marichú y el Dr. Malo, quien era director del área de Medicina.

Muchas caras nuevas se han sumado a este gran proyecto. Sangre joven que han aportado nuevas ideas y un renovado impulso. Así, el área económico-administrativa pasó a ser la División de Negocios y Economía. Hoy somos la UCC Business School, un nuevo enfoque y estructura pero con el mismo objetivo de siempre: educar a las nuevas generaciones bajo los principios y valores calasancios que distinguen a nuestra gran institución.

Me siento muy orgullosa de formar parte de este proyecto, y creo que es un sentimiento compartido por todos.

Marcela Allán Moreno

Secretaria de la Dirección de la UCC Business School

Mayo de 2017


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